jueves, 17 de febrero de 2011

Carajo! Momento cursi!


Ojalá nunca te sientas así, ojalá nunca vuelvas a pasar por esto.
Porque sé que lo has vivido. Sé que estuviste en esta habitación, en esta cama, en nuestro espacio… Sin mí.
Y sí, ahora yo estoy aquí, sin ti. Sintiendo que se me va la respiración cada que dejo de escribir, que me invade un miedo impresionante, y es que me acostumbro tan fácilmente a ti que ahora me es difícil dar un paso sin ti a mi lado.
Ojalá estuvieras aquí. Ojalá me dijeras “todo estará bien amor, no llores”
Daría todo por sentir tus manos, porque me abrazaras, porque me dieras un beso en la frente.
Dios… Te necesito tanto… Y es apenas la primera noche sin ti. Te necesito. Daría todo por ti. Por nosotros.
Ojalá lo entendieras, ojalá sintieras y pudieras creer todo lo que provocas en mí y lo mucho que te amo… Ojalá fuera más fácil. Ojalá pudiera ser más fuerte y no me controlara el miedo cada que miro tu espacio vacío en la cama, tu guitarra, tu foto.
A veces me enoja amarte tanto. Quisiera que me marcaras. Quisiera escuchar tu voz. Odio el tener que esperar hasta mañana… Odio el saber que pasará demasiado tiempo para que pueda volver a sentirte.
Tengo miedo de que me dejes de querer, de que me dejes de necesitar, de que me dejes de extrañar. Tengo miedo de no poder dejar de llorar. Tengo miedo de dormir y que al despertar no estés aquí.
Carajooooooooooooooooooooooooooooooo

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cada gota se desprende de las yemas de mis dedos, como campanitas que tintinean en espera (¿augurio?) de un futuro mejor.
Definitivamente no será un futuro mejor. No será el más mínimo destello de lo que fue. Ya no será.
Caminamos de nuevo sobre ese puente que no lleva a ningún lado, porque ya no hay nada del otro lado. Aún así... Seguimos caminando, se termina incluso el puente y seguimos caminando, hundiéndonos en el fango con pesadas piedras en los bolsillos, como Virginia Woolf. Qué patético. Nisiquiera sé si fue así. No puedo saber nada de algo que no presencié. Pero así es ahora.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Gracias Buda. Eres de lo peor. Me devolviste el aire un segundo antes de que muriera.
Fuck you!
Pero gracias!

¿Puede haber una canción más hermosa para el viento?

Ojalá-Silvio Rodríguez
Composición: Silvio Rodríguez
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz. OJALÁ QUE EL DESEO SE VAYA TRAS DE TI.

Ojalá... Para no verte tanto, para no verte siempre... En todos los segundos, en todas las visiones.


¿Será que ahora soy yo la que no cree en los tiempos?
No puedo más, ya no.
¿Quién diría que dolerías tanto? ¿Quién que dejaría de ser lo mismo para ti? ¿Quién?
Aún así, no puedo evitar sentirme bien, por ti. Y un brindis por éstos momentos, en que te la pasas tan bien y que divertido es tu juego.
¡Salud! Por mí, que siempre he sido tan independiente. (Hablando de palabras bonitas, eh?)
!Salud! Por mí, que ya nada me hiere.
¡Salud! Porque tal vez así sea mejor... ¡Salud!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Por los siglos de los siglos... Amén.
¿Acaso me equivoco de persona? ¿qué acaso no eres tú quien dijo que los tiempos no existen?
Nos hemos arrebatado toda la confianza que un día nos regalamos.
Aveces incluso te sacrificaría.
Por eso ya no quiero usar acentos.
Porque me recuerdan lo que aún soy. Lo que intento dejar de ser.
CONTRAPRODUCENTE. Mmm... Bonita palabra, ¿No?
Al final todo lo que hacemos en la vida resulta pareciéndonos CONTRAPRODUCENTE. Ja!
Todo es un espiral que hace que te des cuenta de que por más que intentes avanzar, no lo lograrás.
Volverás a lo mismo, los mismos errores, las mismas compañías, los fracasos ya difíciles de CONTABILIZAR (también una bonita palabra, ¿no?)

martes, 9 de noviembre de 2010

Espectro...

"En mi mente apareces, despejada y pura"
"Cuando estoy perdido, la otra voz me orienta"
-Fernando Pereznieto

Voy en busca de esa voz, que me oriente, que me diga cómo reaccionar, que me diga cómo ocultar ésta cara de pasmada que me delata ante todos.
Y es que ante mí misma me encuentro débil, y tú, cobarde.
Y es que ya no sé lo que es correcto; lo que nos une y nos aleja, muchas veces se confunde y parece una sola cosa.
Mis manos tiemblan al escribir éstas palabras, primero en mi desgastado cuaderno que ha sido testigo de tantas vivencias, alegrías y decepciones.
Sin embargo, ésto no es una decepción, no es una tristeza aún.
Es un espectro que anda vagando por ahí en busca de una forma que adquirir (¿En busca de desaparecer?)
No se necesita de nadie.

Espiralitos.

La lluvia nos mojó hasta desteñirnos. Nos quedamos quietos, calladitos. Yo lo pude ver en sus caras...


Al principio era divertido, emocionante. A ti te gustaba la experiencia, tan nueva, tan diferente. Ver los colores resbalar por sus cuerpos, los olores desprenderse, la piel ablandarse. Era casi mágico. Percibías los cambios ocurriendo lentamente... Estaban tan atentos haciéndolo que el mundo entero se detuvo, el único movimiento estaba en nosotros.


Fue entonces cuando me fijé en tus ojos... Se empezaron a aclarar, cambiaron de color, me asusté. Al tocarte no pude evitar ESA cara, mi cara de sorpresa. Tu piel era suave, gelatinosa, fría. Sentimosespiralitos recorriendo nuestras bocas. Al menos yo lo sentí.


Me empezé a cansar de la lluvía. Y seguíamos sin tener a dónde ir...


Quería hablar, pero mi garganta se sentía floja, mojada. Estos cambios duelen-Pensé


A ti ya no te estaba gustando tampoco, igual que yo eras frío espectador del teatrito. Ella, parecía congelarse, estaba temblando.




Los colores continuaban bailando, chorreando... Mis manos estaban ahora de un feo verde; el color me hizo pensar en vomitada. Quise entonces volar. Me caí.


Y aquí estoy, al despertar. Tratando de pensar si se debe creer o no en los sueños. Si son éstos señales, premoniciones, susurros... Si son un reflejo de nuestros miedos o deseos. O si son sólo eso, sueños... Azar, casualidad ¿destino?

Brujer...

Teníamos catorce. Estábamos enamoradas. Del maestro de inglés por su elegante acento británico; del vecino, por costumbre; del de la moto, por ingenuidad.
Encontramos un libro en la biblioteca de del colegio, de esos, de hechizos de amor y pócimas para la felicidad.
Teníamos 
catorce, Por supuesto que lo usamos.
A la salida del colegio, caminamos decididas hacia el mercado de San Juan, en el centro de la ciudad, muy cercano a la escuela, por cierto, a unas tres cuadras.
El mercado nos asustó. Por grande, por oscuro, por silencioso y solitario.
Caminamos hasta encontrar la zona, ESA zona.
Claudia sacó de su mochila la arrugada hoja de papel arrancada del libro que indicaba los materiales necesarios.
Se quedó sin voz y con manos temblorosas le pasó la hoja a Irene.
Nos reíamos nerviosas.
Irene analizaba todo con su típica mirada de angustia.
-Si mi mamá se entera que vine, me mata. Además, yo ni sé cómo se pronuncia eso.
Yo, haciéndome la valiente, tomé la hoja, pedí la esencia de *patchouli, las ramitas y demás. Pagué y me sentí orgullosa al desafiar con la mirada a los dependientes del local que nos veían lujuriosos.
Al salir del mercado nos sentíamos importantes, observadas. Todo nos parecía misterioso.
El centro de la ciudad también nos parecía más solitario que de costumbre.
Teníamos 
catorce. No sabíamos que muchos negocios habían cerrado temprano por un significativo evento político.
Claro que hicimos el hechizo. Y claro que funcionó.
Claudia pasó con 7 la materia de inglés, suceso histórico y obviamente relacionado con la magia.
Irene logró después de 6 meses dirigirle la palabra al vecino que por desgracia, estaba a punto de casarse. Culpa también de un hechizo mal realizado, decía ella.
Y yo... Yo odio la magia. Me costó superar al patán de la moto.
Y eso que teníamos 
catorce.

*Patchouli (También conocido como pachouli o pachuli) es una planta y aceite esencial obtenido de las hojas de la planta del mismo nombre. La esencia de pachuli es fuerte e intensa. Ha sido usada por cientos de años en Perfumes, y crece en el oeste y este de laIndia. El nombre deriva del Tamil patchai பச்சை (verde), ellai இலை (hoja).
-Historia
El aceite y el incienso de pachuli surgió a la popularidad en los años sesenta y setenta cuando su uso se extendió entre los amantes del amor libre y los hippies debido a que en su particular estilo de vida, el pachuli con su olor penetrante enmascaraba el olor de la marihuana (Cannabis sativa).
Durante la Guerra de Vietnam, los soldados estadounidenses usaban el pachuli para enmascarar el olor de las tumbas de los soldados enemigos, muertos en combate. A su vez los protestantes anti-guerra de aquel entonces lo usaron para demostrar "somos una sola raza, somos como los soldados enemigos".
El movimiento Hare Krishna ha tenido parte también en el hecho de la permanencia y resurgimiento del pachuli ya que se dice que el Dios Krishna vive dentro de la planta. En adición, se usa como acondicionador del cabello para las "rastas"
A pesar de su común asociación con un estilo de vida alternativo, el pachuli encuentra su amplia aplicación en la industria moderna. 

Lluvia

Y el mundo se acaba cuando llueve... Y todo lo demás deja de existir.

Y de nuevo soy yo... Y la lluvia sobre mis manos...

Y al cerrar los ojos, escucho tu voz entre las gotas... Y no necesito nada más.

Aún así, el complemento perfecto para este momento sería la soledad, porque cualquier presencia ajena arruinaría todo.

Prefiero permanecer aquí, inmóvil, silenciosa, yo y mis sentidos.

Y la lluvia.



Y la lluvia lava mis pensamientos. Y los renueva.
Y la lluvia sabe a paz.
Y el aire lleva su olor.

Esto es suficiente para mi.

Puedes oler la lluvia?


Y se vió envuelta en ese doloroso juego rutinario repleto de mentiras.

*Donde una sola palabra podría arruinarlo todo.

*Donde cada miraba intentaba delatarla.

*Donde cada caricia venía cargada de culpabilidad.

Y el miedo se apoderó de ella al pensar en un futuro y todas las posibilidades.

Lo miró a los ojos y pensó: -Se acabó.

Pero una vez mas calló, no pudo hacerlo.

Le tomó las manos y se dijo a sí misma: -Será en otra ocasión.

Mientras él callaba, también preguntándose: -¿Cuándo me lo dira?

...Será en otra ocasión...
Este es el mensaje en tu contestadora:

Hola?

Sé que cuando escuches esto, no tendrá importancia.
Siempre ha sido muy tarde para el nosotros.

Sólo quiero decirte que te quiero y no, yo no tengo miedo.
Y tú? Algún día dejarás de tenerlo?

No tengo mucho tiempo y tú nunca me has sentido.

Qué piensas cuando te quedas callado? Me gustaría saberlo...

Sabes? Ya no necesito seguridad, la seguridad a tu lado ha dejado de tener sentido. Sé que contigo nunca la tendré.

Por cierto... No te sientas atrapado, esto acaba cuando tú lo decidas.

Y si me doy por vencida? Y si dejo de esperar por ti?

Te gusta? Te gusta realmente el tenerme en tu vida... ser parte de la mía?

Si pudieras... Elegirías otra cosa? Otra persona...?


Tambien, sólo si tienes tiempo, me gustaría saber algo más...

Lucharías por mi, por esto?
Si las cosas fueran un poco dificiles para ti... Te esforzarías?

Bueno, ya que no respondes... Me voy, nos vemos despues, creo que es hora de despertar. Este sueño tan vívido empieza a asustarme.

En la ciudad de tus ojos veo siempre mi recuerdo aún mojado... Y mientras las figuras de las voces sospechan tu frío, siempre queda algo pendiente por imaginar.
No hay nada real en este continente, sólo tus deseos de regresar.
Y te ves, caminando, situado justamente en el borde; soñando con deslizarte y que nada te toque.
Yo, insisto en arruinar tu momento.
Yo, me vuelvo egoísta y suplico por quedarme en tus ojos, por seguir leyendo mi recuerdo en ellos...

20 maneras de subir a un elefante rosa a la azotea de un edificio.


1.- En pedacitos


2.- Metería el elefante en un sobre amarillo, disimuladamente, dejaría el sobre entre las cartas que lleva el encargado de la correspondencia hasta el último piso del edificio, mientras yo lo alcanzo en el elevador, una vez en el último piso, tomo el sobre y salgo por la puerta que lleva hasta la azotea.


3.-Le dispararía a un águila que vaya cruzando por el edificio, para que esta cuando caiga muerta haga que una mujer gorda grite del susto y salte, asustando a una familia de hormigas que picarán a un niño que come un helado que caerá al suelo justamente cuando un hombre calvo vaya pasando y caerá estrepitosamente, lo cual me dará mucha risa, y me pondrá de buen humor para charlar con el elefante y convencerlo de que se suba.


4.-Le aventaría un gato en la cara para que se vea bonito.


5.-Me disfrazaría de elefante rosa hembra en celo, y me subía a la azotea, ahí me ponía una linda falda y comenzaba a bailar la danza de los 7 velos.


6.-Perdería la credencial de el Iron para que retrocediera el tiempo y el elefante volviera a ser un elefantito azul y lo subía cargando con un vestido de bebé, para que nadie sospeche que quiero subirlo a la azotea, lo dejaría ahí hasta que madurara y se volviera rosa.


7.-Sembraría un árbol de elefantes rosas en la azotea.


8.-Le daría té verde para que se sienta fresco y tenga ganas de subir al edificio.


9.-Lo amenazaría con un pitufo.


10.-Lo metería a una burbuja, con Wilson adentro para que puedas pinchar la burbuja al llegar a la azotea.


11.-Contrataría a Jesús para que hiciera el milagro.


12.-Clases de alpinismo para elefantes con pigmentación graciosa.


13.-Dejaría de tomar, para dejar de ver al elefante rosa, y así terminar con la problemática del elefante en la azotea.


14.-Le contaba el cuento sobre los elefantes rosas felices en la azotea de un edificio para convencerlo.


15.-Por medio de mensajes subliminales.


16.-Le pondría música de daddy yankee para que perreara hasta subirse a la azotea y morir por exceso de porquería auditiva.


17.-Contrataría a Troy Mclure, que seguramente lo habrás visto en documentales como: por dios, ¿cómo le disparo a mi mono invisible? o mi iguana policromática ha muerto, así, él haría un documental sobre elefantes rosas en azoteas.


18.-Lo pintaría de azul, a los elefantes azules les gustan las alturas.


19.-Voltearía el edificio y lo pondría sobre el elefante.


20.-Todas las anteriores. Al mismo tiempo, excepto la número 13.

---

Sigo a todos con la mirada, imaginándome y adentrándome por un momento en cada mundo.

Escucho inevitablemente conversaciones ajenas.
Y noto que estamos solos en universos personales.

También ahora, mientras la lluvia moja mi pelo; me doy cuenta de que soy egoísta con el mío, tomando sólo lo que a mi conveniencia elijo de los demás.

No me molesta el ruido, las voces me tranquilizan, me envuelven, me regalan momentos y cuentos solo especiales para mi.

Todos estamos a la espera de algo; yo, quisiera sólo poder llenarme de olores y sonidos, para poder recordar momentos como éste.