lunes, 21 de mayo de 2012

Accidente contraproducente.

Accidentes que ocasionan que prestes demasiada atención a los organismos minúsculos que nos rodean. 
Que sientas ese escalofrío cada vez que una mota de polvo se posa sobre tu cabello, o cuando toca tus pies desnudos. 
Que sientas esa incomodidad cuando al salir de la ducha una ráfaga de viento choca contra tu cuerpo y te deja sus bacterias pegadas a la piel, aferradas a ti, como sanguijuelas.
Que al ver tus manos te des cuenta de que están llenas de ceniza. Que el mundo está contaminado, que estamos invadidos, que todos esos inquilinos que no han sido invitados y ni siquiera se molestaron en anunciar su llegada están dentro y fuera de nosotros.
No hay nada que hacer, no puedes correr, no puedes esconderte. Somos presa silenciosa e inerte. Somos víctimas de un mundo que tiene poder sobre nosotros, que nos controla... 
Guarda silencio, escucha el murmullo de los habitantes de la tierra, ahí están. 
No tengas miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario