miércoles, 28 de abril de 2010

Seres humanos engañosos, maldita infatuación que descontrola, que transforma...
Malditos celos que echan sus raíces con esa agilidad y rapidez impresionantes; que se asientan y como el agua estancada crean bacterias de la nada, descomponen cualquier cuerpo, cualquier ser...
Y de repente, todo aparece visiblemente putrefacto...

Han de ser las hormonas...

No es fácil... Y cada vez lo es menos.
Y la vida me apresura. Y la vida me muestra varios caminos, pero no me indica el correcto.
Y aveces se siente como que estoy sola en esto, que nadie más coopera. Han de ser las hormonas...