Te entregué todo de mí. Siempre supe que la confianza era inútil, estúpida.
Aveces pienso, ¿Qué hago aquí?
Pero no lo puedo evitar. Por más que quiero mi idiotez me gana, a mí, que siempre evité ser esa persona.
Piensas que me mientes, que te creo. Pero no es así... No te creo, ni quiero creerte. Esa etapa ya pasó...