Hoy me desperté temprano, con el remordimiento corriéndome por las venas, quemándome. Con una urgencia por pedir perdón.
Mi primera clase empezaba a las 10, así que me apuré a prepararme e irme. Fotoperiodismo era la clase, que estaba marcada en el horario de 10 de la mañana a 2 de la tarde, lo que yo agradecí con entusiasmo a mi suerte, ya que me estaban siendo garantizadas al menos 4 horas de distracción. Me equivoqué.
La clase terminó muy pronto, demasiado, a las 11:30.
Quise hacer algo, caminar por el centro, buscar a un amigo. Distracción, distracción, distracción.
Pensé en muchas cosas, pero al final, me armé de valor y decidí regresar a casa, trataría de enmendar mis errores.
En el camino tuve miedo, mucho miedo de que las cosas no salieran como yo esperaba. (Al final, como dijo el estafador, soy un constante berrinche cuando las cosas no salen como yo quiero, ¿no?) Tuve miedo de perderte, de olvidarnos.
Todavía al llegar a la casa, evité la situación. Fui a la tienda, compré mis cigarros, platiqué con el jardinero, con mi abuela, con la señora del aseo y hasta con mi gato. Me sentí cobarde, soy débil.
Supongo que de alguna manera sabía que algo andaba o andaría mal.
Me decidí y prendí la computadora. Tenía tanto que decirte, quería escribirte.
Y aún así, me sentía tan enamorada, me gustó tener miedo, sentirme nerviosa y recordé esa canción que tan feliz me puso en algún momento... Decidí escucharla, pero terminó muy pronto. Aquí te la dejo.
Y sin pensarlo me encontré en tu página y descrubrí que tenías algo nuevo. Algo que me dolió tanto...
Mis miedos se concretaron, se hicieron realidad...
Sé que nos estamos perdiendo, sé que yo a ti, ya te perdí. Sé que me olvidarás y que probablemente sea lo mejor para ti... Recordé que algún día me prometí siempre buscar lo que fuera mejor para ti... Y me dí cuenta de que nunca lo he hecho realmente.
Me doy cuenta de que nunca me abrí por completo, que nunca dejé de protegerme, de estar a la defensiva. Y lo lamento tanto, lo lamento tarde, hoy que todo está perdido.
Y también pienso que tú tampoco pusiste todo de tu parte. Siempre esperaste a que me ganara todo. Nunca fue un comienzo real, siempre tuviste muy presente mi traición, siempre lo diste por hecho...
Y cómo me gustaría ser otra persona. Cómo me gustaría sentirme limpia, nueva. Cómo me duele todo, incluso haberte conocido.
En este momento, me gustaría borrar todo, borrarte a ti, porque sé lo que se viene, sé lo que pasará.
Hoy, te dejo libre. Y te deseo que seas feliz....
¿Te cuento algo? Quería decirte todas las cosas que amo de ti. Y ahora, todas esas cosas me duelen, me rasgan las entrañas de una manera brutal.
Pero aún así, te las diré. Aunque algunos puntos sean ahora en pasado...
-Te amo porque me dueles y comprendo lo intenso que es y siempre será lo que siento por ti.
-Te amo por tus ideas, por tus ideales.
-Te amo porque haces que seamos un equipo, aunque yo muchas veces sea mala pareja.
-Te amo porque luchaste por esto más de lo que te era agradable y te daba satisfacción.
-Te amo porque diste mucho por mí.
-Te amo porque me enseñaste mucho.
-Te amo porque me inspiras.
-Te amo porque eres diferente a mí, muy diferente.
-Te amo, por tus ojos, por tus manos, por tu letra, por tu voz...
-Te amo, porque tienes todo lo que siempre quise y lo que jamás pensé que podría encontrar.
-Te amo, porque siempre quisiste escuchar lo que yo tenía que decir y siempre te interesaste.
-Te amo, por todo lo que cambiamos y pasamos, juntas.
Ya no quiero escribir más, cada letra me duele. Tal vez en otro momento...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar