jueves, 11 de noviembre de 2010

Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz. OJALÁ QUE EL DESEO SE VAYA TRAS DE TI.

Ojalá... Para no verte tanto, para no verte siempre... En todos los segundos, en todas las visiones.


¿Será que ahora soy yo la que no cree en los tiempos?
No puedo más, ya no.
¿Quién diría que dolerías tanto? ¿Quién que dejaría de ser lo mismo para ti? ¿Quién?
Aún así, no puedo evitar sentirme bien, por ti. Y un brindis por éstos momentos, en que te la pasas tan bien y que divertido es tu juego.
¡Salud! Por mí, que siempre he sido tan independiente. (Hablando de palabras bonitas, eh?)
!Salud! Por mí, que ya nada me hiere.
¡Salud! Porque tal vez así sea mejor... ¡Salud!

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