Y se vió envuelta en ese doloroso juego rutinario repleto de mentiras.
*Donde una sola palabra podría arruinarlo todo.
*Donde cada miraba intentaba delatarla.
*Donde cada caricia venía cargada de culpabilidad.
Y el miedo se apoderó de ella al pensar en un futuro y todas las posibilidades.
Lo miró a los ojos y pensó: -Se acabó.
Pero una vez mas calló, no pudo hacerlo.
Le tomó las manos y se dijo a sí misma: -Será en otra ocasión.
Mientras él callaba, también preguntándose: -¿Cuándo me lo dira?
...Será en otra ocasión...
Hermoso.
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