martes, 9 de noviembre de 2010



Y se vió envuelta en ese doloroso juego rutinario repleto de mentiras.

*Donde una sola palabra podría arruinarlo todo.

*Donde cada miraba intentaba delatarla.

*Donde cada caricia venía cargada de culpabilidad.

Y el miedo se apoderó de ella al pensar en un futuro y todas las posibilidades.

Lo miró a los ojos y pensó: -Se acabó.

Pero una vez mas calló, no pudo hacerlo.

Le tomó las manos y se dijo a sí misma: -Será en otra ocasión.

Mientras él callaba, también preguntándose: -¿Cuándo me lo dira?

...Será en otra ocasión...

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